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Unión Sindical Obrera

USO es el único sindicato de ámbito nacional que dispone de Caja de Resistencia y Solidaridad para respaldar económicamente a sus afiliados y afiliadas en los casos de huelga, sanciones profesionales, cierres patronales o despidos sindicales.

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La USO nace de las nuevas generaciones de jóvenes trabajadores a finales de los años 50 con la voluntad y finalidad de defender los intereses de los trabajadores de todos los sectores y condiciones.

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USO es un sindicato pluralista abierto a todos los trabajadores y trabajadoras, con absoluto respeto a sus concepciones y prácticas religiosas, filosóficas, ideológicas, políticas o culturales.

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lunes, 28 de diciembre de 2009

SEGUIMOS SIN TOCAR FONDO


UNA ECONOMÍA INSOSTENIBLE Ya hemos podido conocer los contenidos de la una ley largamente anunciada por el presidente del Gobierno, la gran panacea para curar todos los males de nuestra economía. Al menos debería serlo por el énfasis gubernamental y la ambición anunciada de sus fines genéricos: nada más y nada menos que cambiar el modelo productivo. Sin embargo, el Anteproyecto presentado está lleno de literatura y sin embargo de un contenido muy insuficiente.Esta ley debería haber venido precedida de un estudio previo, para cuantificar el coste de las medidas y de los resultados, así como de la previsión de objetivos a alcanzar a lo largo del tiempo. Nada de eso existe. No se sabe cómo afectará al PIB, ni coómo se financiarán las medidas.Hubiese sido necesario abordar con anterioridad una profunda reforma fiscal, en lugar de un conjunto de medidas dispersas que se van introduciendo en la Ley de Presupuestos o en este mismo Anteproyecto. Estamos ante un cajón de sastre donde se combinan iniciativas ya conocidas o anunciadas con unas pocas nuevas, sin financiación establecida. En algunos casos, como en el tratamiento que se realiza para el sector financiero, es escandalosamente insuficiente.Sería más beneficioso para el conjunto de la ciudadanía conseguir una transparencia real en este sector y aplicar mecanismos que garanticen la equidad en los resultados que conocer las retribuciones de sus directivos. Es decir, evitar que cuando las cosas van bien los beneficios sean sólo para unos pocos y cuando van mal tengamos que contribuir entre todos.Una ley como ésta que pretende modificar el sistema productivo debía enfrentarse en primer lugar a cómo evitar la destrucción de puestos de trabajo, y sobre todo, a generar nueva ocupación; y a continuación debería buscar cómo mejorar nuestra productividad, que sólo consigue buenos resultados estadísticos a base de echar a la calle a los trabajadores.Un mecanismo desastroso.

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UNA ECONOMÍA INSOSTENIBLE Ya hemos podido conocer los contenidos de la una ley largamente anunciada por el presidente del Gobierno, la gran panacea para curar todos los males de nuestra economía. Al menos debería serlo por el énfasis gubernamental y la ambición anunciada de sus fines genéricos: nada más y nada menos que cambiar el modelo productivo. Sin embargo, el Anteproyecto presentado está lleno de literatura y sin embargo de un contenido muy insuficiente.Esta ley debería haber venido precedida de un estudio previo, para cuantificar el coste de las medidas y de los resultados, así como de la previsión de objetivos a alcanzar a lo largo del tiempo. Nada de eso existe. No se sabe cómo afectará al PIB, ni coómo se financiarán las medidas.Hubiese sido necesario abordar con anterioridad una profunda reforma fiscal, en lugar de un conjunto de medidas dispersas que se van introduciendo en la Ley de Presupuestos o en este mismo Anteproyecto. Estamos ante un cajón de sastre donde se combinan iniciativas ya conocidas o anunciadas con unas pocas nuevas, sin financiación establecida. En algunos casos, como en el tratamiento que se realiza para el sector financiero, es escandalosamente insuficiente.Sería más beneficioso para el conjunto de la ciudadanía conseguir una transparencia real en este sector y aplicar mecanismos que garanticen la equidad en los resultados que conocer las retribuciones de sus directivos. Es decir, evitar que cuando las cosas van bien los beneficios sean sólo para unos pocos y cuando van mal tengamos que contribuir entre todos.Una ley como ésta que pretende modificar el sistema productivo debía enfrentarse en primer lugar a cómo evitar la destrucción de puestos de trabajo, y sobre todo, a generar nueva ocupación; y a continuación debería buscar cómo mejorar nuestra productividad, que sólo consigue buenos resultados estadísticos a base de echar a la calle a los trabajadores.Un mecanismo desastroso.

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UNA ECONOMÍA INSOSTENIBLE Ya hemos podido conocer los contenidos de la una ley largamente anunciada por el presidente del Gobierno, la gran panacea para curar todos los males de nuestra economía. Al menos debería serlo por el énfasis gubernamental y la ambición anunciada de sus fines genéricos: nada más y nada menos que cambiar el modelo productivo. Sin embargo, el Anteproyecto presentado está lleno de literatura y sin embargo de un contenido muy insuficiente.Esta ley debería haber venido precedida de un estudio previo, para cuantificar el coste de las medidas y de los resultados, así como de la previsión de objetivos a alcanzar a lo largo del tiempo. Nada de eso existe. No se sabe cómo afectará al PIB, ni coómo se financiarán las medidas.Hubiese sido necesario abordar con anterioridad una profunda reforma fiscal, en lugar de un conjunto de medidas dispersas que se van introduciendo en la Ley de Presupuestos o en este mismo Anteproyecto. Estamos ante un cajón de sastre donde se combinan iniciativas ya conocidas o anunciadas con unas pocas nuevas, sin financiación establecida. En algunos casos, como en el tratamiento que se realiza para el sector financiero, es escandalosamente insuficiente.Sería más beneficioso para el conjunto de la ciudadanía conseguir una transparencia real en este sector y aplicar mecanismos que garanticen la equidad en los resultados que conocer las retribuciones de sus directivos. Es decir, evitar que cuando las cosas van bien los beneficios sean sólo para unos pocos y cuando van mal tengamos que contribuir entre todos.Una ley como ésta que pretende modificar el sistema productivo debía enfrentarse en primer lugar a cómo evitar la destrucción de puestos de trabajo, y sobre todo, a generar nueva ocupación; y a continuación debería buscar cómo mejorar nuestra productividad, que sólo consigue buenos resultados estadísticos a base de echar a la calle a los trabajadores.Un mecanismo desastroso.